La historia de
la humanidad esta repleta de acontecimientos de luchas por liberarse de la
opresión y la miseria. Entre las más recientes e importantes: la práctica de la
esclavitud llevada a cabo principalmente
en el continente americano, entre el siglo XVI y XIX, sus consecuencias y
secuelas está todavía presente en sectores de la sociedad americana; en el
XVIII, la segunda guerra mundial que fue una gran afrenta a la dignidad humana.
Menos notorio, aunque, no menos gravoso han
sido: el genocidio de Ruanda en 1994; la guerra civil de Sierra Leona que
comenzó en 1991 y duro aproximadamente una década, la causa de esta guerra no
es ideológica, étnica o regional; las raíces son los diamantes “diamantes de
sangre”; las dos guerras que ha pasado el Congo, conflictos que se deben
básicamente al interés que otros países tienen por sus recursos naturales, uno
de ellos el coltán, un mineral de alto valor geoestratégico. El denominador
común en todos estos países, terribles violaciones de los derechos humanos. El
más recientes y actual, los refugiados procedentes de los países islámicos en
busca de un destino en Europa que les permita vivir en la paz.
Los
derechos humanos son derechos que tiene toda persona en virtud de su dignidad
humana y aquellas «condiciones que le permiten a la persona su realización»,
por el simple hecho de su condición como ser humano. Son las libertades,
facultades, instituciones o reivindicaciones, «sin distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición» relativas a bienes primarios o básicos que garantizan una vida
digna.
El termino “Derechos Humanos” adquiere valor internacional
desde la Carta de las Naciones Unidas. En el artículo 1 declara “el desarrollo y estimulo del respeto a los
derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer
distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión”.
Desde
la Declaración
Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de
las Naciones Unidas en 1948, los derechos humanos y las libertades
fundamentales han quedado codificados en cientos de normas y declaraciones universales
y regionales, tanto vinculantes como no vinculantes, que abarcan casi todos los
aspectos de la vida humana y se refieren a derechos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales. Pero, como ha afirmado el Secretario General de las
Naciones Unidas, el Sr. Kofi Annan, “la
tarea fundamental que queda por hacer en nuestros días es llevar a la práctica
las normas adoptadas”.
De lo expuesto,
podemos admitir que en la actualidad hay conciencia y reconocimiento de los derechos
humanos, en especial, en los países democráticos. Están recogidos, generalmente, dentro de los derechos
constitucionales y son derechos fundamentales, aunque no siempre coinciden. La Constitución española
los regula en el Título I, Capítulo segundo, artículos 14 y Sección 1º del
artículo 15 al 29.
Pero como bien
OBSERVAMOS, que la realidad dista de la teoría, el respeto por los derechos
humanos sigue siendo una utopía. Sólo
hay que leer, ver y escuchar las noticias de los medios de comunicación que
denuncian, continuamente, agravios y vulneraciones de la dignidad humana. Podemos
afirmar que avanzamos un paso hacia
delante y otro pasito o pasitos hacia atrás.
Se rige por la
regla de la flexibilidad que fluctúa en función de variables como, nivel
económico, sexo, raza, religión, los mismos que se declaran en el artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas.
Hay que añadir, que estas variables adquieren diferente valor según el régimen
político que gobierna en cada momento. Si es de tendencia socialista, intentan
proteger los valores sociales; si es de régimen nacionalista, afloran los
sentimientos racistas; si es de régimen liberal, predominaran la protección de los
valores económicos. También interviene en la regla de la flexibilidad la
situación económica que atraviesa el país en ese momento. Por lo que, en
periodo de crisis económica aflora la restricción en las partidas
presupuestarias destinadas a la educación, vivienda, salud pública y protección
social, indistintamente del color del partido que gobierne.
El medio por
el cual cambia “el desarrollo y estimulo del respeto a los derechos humanos“
son las leyes. Por ejemplo, sin salir de
nuestro país tenemos:
-
La nueva Ley de
Seguridad Ciudadana, intenta reprimir la manifestación espontánea de los
ciudadanos sobre injusticias sociales, con duras multas e infracciones.
-
Desahucios: Mientras
el derecho a la vivienda está garantizado en el artículo 47 de la Constitución Europea.
-
Pobreza infantil,
consecuencia del alto nivel de desempleo y mala distribución de la riqueza.
-
Tasas judiciales, que
continúan siendo abusivas. El gobierno con el Real Decreto-ley 1/2015, de 27 de
febrero, suprime las tasas judiciales para las personas físicas en todas las
jurisdicciones e instancias, pero la sigue manteniendo a los autónomos y a las
pequeñas y medianas empresas.
-
Exclusión sanitaria de los inmigrantes: eliminación
de las tarjetas sanitarias de gran número de inmigrantes. Actualmente, algunas
comunidades autónomas intentan parchear la eliminación de las tarjetas con
alternativas, asumiendo riesgos legales.
¿Qué
herramientas tiene el ciudadano para defender sus Derechos Humanos?, a nivel
individual, la empresa es ardua y larga. Una vez agotados sin resultado todos
los mecanismos legales e institucionales nacionales para hacer valer un
derecho, la(s) víctima(s) puede denunciar el hecho ante organismos
internacionales de Derechos Humanos, tales como la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU ,
la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana
de Derechos Humanos. Estas denuncias exigen un procedimiento especial.
A nivel colectivo,
La Corte Penal
Internacional cuya misión es juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes
de genocidio,
de guerra, de agresión y de lesa humanidad.
Como
conclusión, sigue siendo una utopía el pleno respeto a los derechos humanos. La
variable que adquiere mayor fuerza es el nivel económico o el círculo social al
que perteneces. Si posees dinero, tienes cubiertas tus necesidades de vivienda,
educación, libertad de movimiento, justicia, etc. Se cumplen las condiciones
que permite a la persona su realización. También es una variable, muy
importante, el lugar donde naces y donde resides. Con sus defectos, los países
democráticos tienen conciencia y reconocimiento de los derechos humanos, frente
a los países dictatoriales y totalitarios que los vulneran constantemente.