Diversas situaciones
pueden dificultarnos el pago de una cuota hipotecaria; son momentos en los que
una rebaja de la misma se convierte en oxígeno para nuestro día a día. Las
entidades financieras ofrecen distintas fórmulas para encarar estas situaciones.
Desde Soluciones Jurídicas VLC aconsejamos estudiar previamente y con
tranquilidad cada opción propuesta; todas las fórmulas presentan pros y
contras.
Solicitar una carencia.
¡Cuidado con las palabras! Carencia suena bien
pero tiene consecuencias que debemos conocer. Si el banco nos permite un tiempo
de carencia, pagaremos únicamente los intereses que tengamos fijados de
la cuota pero no amortizaremos (pagaremos) nada de capital. Esta opción
puede suponernos un gran alivio en nuestra economía diaria. Por el contra,
cuando termine el plazo que hayamos fijado para la carencia, la cuota volverá
aquella a la que no podíamos hacer frente y habremos alargado el plazo de finalización
de pago de hipoteca. Cuando llegue ese momento, habremos pagado más
intereses totales de los inicialmente previstos.
Alargar el plazo.
En este supuesto debemos sopesar por un lado que
si aumentamos el plazo contratado para hacer efectiva nuestra hipoteca, rebajaremos
considerablemente la cuota a ingresar; por otro lado, tanto tiempo como la
alarguemos irá subiendo el total de intereses que acabaremos pagando al banco.
Un ejemplo: tenemos una hipoteca a 20 años de 150.000 euros a euríbor + 1% y
pagamos por ella una cuota mensual de 720 euros. Si negociamos alargar el plazo
en 10 años, pasaremos a pagar 493 euros. Pero alargaremos esos 10 años más
en intereses.
Negociar una rebaja del interés.
Si tenemos en cuenta que los bancos quieren que
hagamos efectivas las cuotas y que tienen más productos que ofrecernos, es
posible que nos rebajen los intereses si a cambio aumentamos nuestra
vinculación con ellos: la contratación de un seguro, un plan de pensiones, domiciliación de
recibos, … Debemos calcular bien el coste de esa nueva vinculación con la
entidad, no debemos perder de vista que pretendemos una rebaja en nuestros
gastos domésticos fijos. Si rebajamos por un lado y aumentamos por otro, vía
seguro o plan de pensiones, es posible que aumentemos el gasto en lugar de
disminuirlo. Desde Soluciones Jurídicas VLC aconsejamos calcular
sobre el papel qué puede ser más conveniente.
Otra opción puede ser conseguir de otra entidad
una oferta que mejore nuestras condiciones de hipoteca. Aquí si somos
buenos negociadores, podemos conseguir que el banco nos rebaje el tipo de
interés para que mantengamos la vinculación y no perder un cliente. En esta
situación nuestro banco tiene a su favor que si nosotros decidimos cambiar de
entidad, deberemos afrontar gastos de constitución de hipoteca con el nuevo
banco. Si nos decantamos por esta opción, el ahorro es real y definitivo. Pagaremos
menos. Pero necesitamos realizar una inversión inicial.
Ejemplo: tenemos una hipoteca de 150.000 euros a
euríbor + 2,5% para 30 años, por ella pagamos una cuota de 605 euros mensuales.
Si conseguimos en otro banco euríbor + 1%, pagaremos 493 euros mensuales. En
cinco o seis meses ya estaremos ganando dinero, ya habremos recuperado la
inversión inicial.
Insistimos
desde Soluciones Jurídicas VLC en
que si bien la rebaja del tipo de interés a satisfacer parece la opción más
conveniente, la capacidad de negociación frente a la entidad es determinante.
Aplazar cuotas.
Ante la demanda de soluciones que los clientes
solicitan a los bancos para poder hacer frente a sus contratos hipotecarios,
algunas entidades han creado lo que ellos llaman hipotecas flexibles.
Son un producto que permite aplazar hasta 3 cuotas al año cuando nos
encontramos apurados o plazo de 24 meses de carencia por contrato (con las
condiciones que ya hemos comentado).
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